Nos atravesó la marea,
y trajo consigo los reproches de las horas perdidas,
de los sueños interrumpidos,
de las tazas partidas.
Ni el café con leche, ni la leche, ni el café,
ni las ganas, ni los besos,
pudieron manifestarse cuando todavía había tiempo.
y trajo consigo los reproches de las horas perdidas,
de los sueños interrumpidos,
de las tazas partidas.
Ni el café con leche, ni la leche, ni el café,
ni las ganas, ni los besos,
pudieron manifestarse cuando todavía había tiempo.
Doce horas tarde.
La verdad ya se había ido corriendo por el pasillo,
yo intentando alcanzarla
y tu mintiendo, como siempre.
Como si mi cara fuera de piedra,
y mis ojos no detectaran la ausencia de los tuyos.
Dos veces repetí para adentro que debía esperarte,
dejar que tus manos hablen y me demuestren que querías quedarte.
El tren llega pronto, y mis maletas están en la estación.
Sigues mirándome y reprochándote las excusas,
el tiempo te sopla las narices pero no vas a hacer nada.
yo intentando alcanzarla
y tu mintiendo, como siempre.
Como si mi cara fuera de piedra,
y mis ojos no detectaran la ausencia de los tuyos.
Dos veces repetí para adentro que debía esperarte,
dejar que tus manos hablen y me demuestren que querías quedarte.
El tren llega pronto, y mis maletas están en la estación.
Sigues mirándome y reprochándote las excusas,
el tiempo te sopla las narices pero no vas a hacer nada.
Yo voy a esperar, cuando el tren venga, que el viento te haya empujado hasta aquí.
El viento dejara de soplar sin ni siquiera asomarte.
El viento dejara de soplar sin ni siquiera asomarte.
Nos golpeó el agua, nos ahogó en llanto, nos emborrachó en horas.
Las pieles gastadas ya no quisieron cubrir al cuerpo,
los huesos huyeron desangrados, la mirada se perdió.
Nos pasaron los días y las horas como misiles,
a través del cuerpo y de la ropa que ya nos habíamos quitado.
Las pieles gastadas ya no quisieron cubrir al cuerpo,
los huesos huyeron desangrados, la mirada se perdió.
Nos pasaron los días y las horas como misiles,
a través del cuerpo y de la ropa que ya nos habíamos quitado.
No he dejado de amarte, pero el tiempo es inevitable.