jueves, 9 de mayo de 2013

DESTELLOS DE UNA HUIDA SIN RETORNO


Hace doce días que la noche interrumpe bruscamente mi tarde, volviendo la noche más larga que el día. Si el problema fuera sólo una cuestión de duración, sería poco. El problema es la intensidad. La noche se empecina en hacerse notar, árida y trágica como el desierto. 

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