Le tengo miedo a las personas,
porque existen.. y existen tan rotundamente que algunas son indispensables.
Esto se vuelve una estrategia de
definiciones donde cada uno ES a partir del otro, ese otro nos demuestra cuales
son nuestros limites, nos indica hasta donde podemos llegar… los otros son los
que nos paran frente a nuestras debilidades y nos hacen verlas,
vertiginosamente sin querer verlas siquiera. Existir es un gran acto de
responsabilidad, porque además de existir debemos convivir con otros seres que
también existen, con otras fuerzas que también existen y que existen a raíz de
nuestra propia existencia, como si cada uno fuera el dueño de este universo y
lo tomase como propio, porque en realidad también derivamos en eso, algunas
experiencias existen en mi universo pero no el tuyo.. y por eso ¿dejan de
existir? No lo creo, pero seria interesante empezar a pensarlo.
Fuerzas naturales como el viento,
existen a partir de que nosotros u otras personas lo perciben, si no lo percibieran,
no seria viento, no seria nada, dejaría de ser.
¿Cuándo dejamos de ser? ¿Cuan
finita es la existencia? ¿Cuánto de verdad hay en la trascendencia? Estamos en
constante movimiento, por lo que nuestro SER también lo esta, y esta
modificándose permanentemente, estremeciéndose, alienándose, ocultándose,
persuadiéndose. Estamos manifestando estados del SER casi inconscientemente, a
veces somos muchos, a veces no somos tantos. Siento también que las personas,
el tiempo, las situaciones, también pueden existir en nuestra cabeza, en la
mente, como imagen, como recuerdo, como deseo, y SI existen, a pesar de no
manifestarse concretamente, SI son, a pesar de no SER lógicamente, al menos el
momento en que ese viaje se realiza, ya sea al pasado para recordar algo que
vivimos y modificarlo un poco presumiendo de su carácter de recuerdo, o hacerlo hacia el futuro, teniendo el deseo, la intención como
vehículo.
Alejo la tinta del papel para
dejarla que sea, para dejar de construirla y retirarme a ser por ahí a partir
de otros, a que otros me sean, a hacerlos ser a ellos, a que nos seamos, los
unos a los otros y los unos a pesar de los otros.