sábado, 1 de septiembre de 2012

BARRO

De barrö eran tus bellos cadáveres,
obscuros, dulces y a veces amables
de día venían pronto a  buscarme,
vistiendo sus galas de piel ondante.

De barro han sido tus labios parlantes,
de besos de fuego y aguas danzantes,
de dulces bocas proberbios secuaces,
de bella durmiente y lobos de mares.

De barro fueron mis noches de Dante
de soles, lunas y estrellas fugaces,
que saberte lejos todo lo siente,
que desearte cerca todo lo vale.

SENCILLO

¿ A dónde te irías si pudieras volar?
Si fueras pájaro en lugar de serpiente,
¿elegirías la nieve, montañas o el mar?
¿a quién le contarías lo que se siente?

Sencillos tus versos, como lo son tus ojos
enamorada tienen a mis horas de playa
sabes que no duele cuando en ellos dices,
sabes que mas duele lo que en ellos callas.

INQUIETUD

Y que pasaría si un día de estos,
me salgo de la cama y voy a buscarte,
entrépido niño de ojos azules,
que aturden el ansia de sentarme a esperarte.

Y que supondrías si un día de estos,
me tomo un café con tus alas de ángel,
me subo a tu suelo de noches de fresa
y me trepo a tus pies y me quedo a mirarte.

Y que me dirías si estando de frente
te muestro mis manos, mis ojos, mi arte,
te ayudo a contar los cuentos de cielo
te ayudo a pagar tus deudas flotantes.

DESPEDIDA

Las horas se pasan y empieza a sentirse como el frío estremece cada centímetro de piel. Estar vacío de ansias nada tiene que ver con vivir ausente, con desear fugarse. Donde quieras que estés, que estés bien espero... que te zumben los oídos de tanta información, que recibas con pasión cada rayo de aire, que te cuelgues en el pecho la cruz de la tentación.

AMANTES



Mi buena noche de luna llena
mi lobo ardiente de labios mesquinos
ven a mi lado no sientas pena
ven a mis besos de cielo escondido

Tu que eres dueña de mis descansos
tu que eres paño de mis heridas
que te has vestido para mis brazos
que me he vestido para que me desvistas

Dame tus ojos de niña sedienta
dame tus manos de niño perdido
dejo mis ojos en tus caderas
dejaste tus ojos adentro mío

Dame tu noche de agua ardiente
de besos ausentes sin compañia
que tocas mi puerta y muestras los dientes
y le te abro y me comes como el sol al dia

Si tu no huyeras como caballo cobarde
podría atraparte de un solo beso
y nada ni nadie podría apartarte
del lecho de muerte que aquí te confieso

Fiera, temible, astuta y holgada...
austero, enemigo de noches aladas..
princesa del suelo del aire que piso
felino sin prisa del ultimo vuelo

Ven hasta mi fiel caballero
Ven hasta mi dama maldita
que tu eres el dueño de todo mi cielo
que tu eres mi dueña, mi agua bendita.



NOSTALGIA


Cadenas de descuidos me atormentan cada noche
que recuerdo el desvarío de tu boca semiabierta,
murmurando alguna frase de poeta y de asesino,
escuchando los sonetos y algún solo de trompeta.

Tu incapacidad por desearme me deja  sin reproches
incluso si comprendo que quererte me atormenta
oler sabor a menta de tus besos repartidos,
por la noche de Jaureche y refresco de agua ardienta.

Incluso al observarte comprendo la  nostalgia
De verme ante tus brazos con eterna impotencia,
De saberte insatisfecho incluso siendo tuya
De tenerte y no salvarme de mi negra obsolencia.

Saben entonces tus no besos a la miel que no me has dado,
a la despedida eterna de tus brazos que nunca me han abrazado,
Incluso me llueve adentro como lágrimas de frío
Incluso te he perdido sin antes saberte amado.

FELICIDAD


¡Que los cumplas feliz, que los cumplas feliz, que los cumplas querida Nuria que los cumplas feeeliiizzz!...
Sople con fuerza la vela y empezó mi noche.
Todos a mi alrededor sonreían burdamente, yo me vi sonriéndoles también, el ahogo por huir se hacia cada vez más intenso. Cerré mis ojos. Escuché mis pasos yéndose por la escalera, me saqué la ropa y corrí desnuda por el parque, me metí en el rio, estaba frío y tenso, me recibió con dulzura, me acurrucó unas horas. Floté y nadé sintiéndome otra, permanecí allí, sosteniendo mi respiración, siendo.
Salí del agua  y caminé descalza dirigiéndome al bosque, escuché las hojas crujir debajo de mis pies, sentí los arboles susurrar por sobre mi cabeza. La noche se volvió divina, las estrellas brillaron como nuevas, la luna vestía de seda y me miraba con sus ojos de gata, sabiendo que yo la  prefería a ella como mi cueva.
Ahí dormí unos sueños que me hicieron despertar temprano, todavía estaba oscuro y mis ojos reposaban en la copa de los árboles que parecían amarse los unos a los otros, y estar en constante beso. El sonido de sus hojas moverse ahí arriba se parecía al cuchicheo de dos o varios amantes. No quise moverme, ni por un instante. Mis dedos empezaban a acostumbrarse a la humedad del rocío, mi pecho disfrutaba respirar ese aire lleno de misterio y aroma a menta. Empezaba a sentir la felicidad buscándome, y yo dejándome encontrar.
Seguía sola, en constante diálogo conmigo misma, escuchándome todo lo que tenía para decirme.
Me asomé al río nuevamente, dejando atrás el bosque mullido, y ví en ese reflejo una feliz sonrisa, una sonrisa entera, una sonrisa sin culpa.
De pronto un golpe inundó por completo mis sentidos. Se escuchó tan fuerte como si viniera de adentro mío.
Abrí los ojos… el tío Jorge jugaba con un globo y había explotado débilmente. Estaba de nuevo allí, rodeada de otros, de abrazos partidos, de besos sin sal. Sentí caer de nuevo en el abismo diario. Sonreí inútilmente con ellos y lloré conmigo misma.