Cadenas de descuidos me atormentan
cada noche
que recuerdo el desvarío de tu boca
semiabierta,
murmurando alguna frase de poeta y
de asesino,
escuchando los sonetos y algún solo
de trompeta.
Tu incapacidad por desearme me
deja sin reproches
incluso si comprendo que quererte
me atormenta
oler sabor a menta de tus besos
repartidos,
por la noche de Jaureche y refresco
de agua ardienta.
Incluso al observarte comprendo
la nostalgia
De verme ante tus brazos con eterna
impotencia,
De saberte insatisfecho incluso
siendo tuya
De tenerte y no salvarme de mi
negra obsolencia.
Saben entonces tus no besos a la
miel que no me has dado,
a la despedida eterna de tus brazos
que nunca me han abrazado,
Incluso me llueve adentro como
lágrimas de frío
Incluso te he perdido sin antes
saberte amado.
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