Hola Lola,
por allá debe ser un poco tarde. Aquí el otoño abraza, y el domingo aprieta el corazón.
Quiero escucharte, extraño cómo sonaba tu voz. Quiero abrazarte también, extraño tu espalda.
Esto podría ser Barcelona, o Kiev, o Roma, da igual. El té que pedí que me trajeran al cuarto está frío. Ya sabes lo mal que le hace a mi humor que el té llegue frío. ¿Es tan difícil servirlo inmediatamente después de que el agua está lista? No puede enfriarse desde una cocina hasta una habitación, tú lo sabes.
Tú sabes cosas de mí, que ni yo sé. Como el día que me dijiste lo mucho que me gustaban esos biscochos de crema moka, y yo no me había dado cuenta. O como esa mañana donde me hiciste saber lo mucho que me gustaban tus piernas.
Pasaron doce días desde la última vez que hablamos por teléfono, a la vez anterior habían sido siete, y antes cuatro. Será que la distancia nos diluye, nos desarma, nos distorsiona.
La maleta que traje ya está casi vacía. Fui dejando cosas que ya no utilizaba. Deje algo de ropa en Hamburgo, el invierno no era tan duro como pensaba. Dejé mis botas en Milán, no estaban siendo útiles, se las regalé a un señor que me dijo que le gustaban. Tus libros se los di a Rosa, la señora que cuidaba los niños de Paco en Madrid, estaba agradecida y te mando un fuerte abrazo.
Probé ese café que me decías, sabía a arena y barro, rústico sin duda pero nada especial, no sé que te gusto de eso.
¿Cómo estas? ¿Cómo es el nuevo departamento? ¿Tiene ventanas?
Los días son largos y anchos, cuesta atravesarlos. Una sopa caliente en la noche ayuda a olvidar.
¿Qué nos está pasando? ¿Estámos dejándonos? ¿Por qué no puedo armar tu figura cuando aprieto los ojos?
AFUERA YA ES DE DIA
(( un espacio para mirarnos mas allá de la piel ))
domingo, 10 de noviembre de 2013
jueves, 9 de mayo de 2013
NOS ATRAVESÓ LA MAREA
Nos atravesó la marea,
y trajo consigo los reproches de las horas perdidas,
de los sueños interrumpidos,
de las tazas partidas.
Ni el café con leche, ni la leche, ni el café,
ni las ganas, ni los besos,
pudieron manifestarse cuando todavía había tiempo.
y trajo consigo los reproches de las horas perdidas,
de los sueños interrumpidos,
de las tazas partidas.
Ni el café con leche, ni la leche, ni el café,
ni las ganas, ni los besos,
pudieron manifestarse cuando todavía había tiempo.
Doce horas tarde.
La verdad ya se había ido corriendo por el pasillo,
yo intentando alcanzarla
y tu mintiendo, como siempre.
Como si mi cara fuera de piedra,
y mis ojos no detectaran la ausencia de los tuyos.
Dos veces repetí para adentro que debía esperarte,
dejar que tus manos hablen y me demuestren que querías quedarte.
El tren llega pronto, y mis maletas están en la estación.
Sigues mirándome y reprochándote las excusas,
el tiempo te sopla las narices pero no vas a hacer nada.
yo intentando alcanzarla
y tu mintiendo, como siempre.
Como si mi cara fuera de piedra,
y mis ojos no detectaran la ausencia de los tuyos.
Dos veces repetí para adentro que debía esperarte,
dejar que tus manos hablen y me demuestren que querías quedarte.
El tren llega pronto, y mis maletas están en la estación.
Sigues mirándome y reprochándote las excusas,
el tiempo te sopla las narices pero no vas a hacer nada.
Yo voy a esperar, cuando el tren venga, que el viento te haya empujado hasta aquí.
El viento dejara de soplar sin ni siquiera asomarte.
El viento dejara de soplar sin ni siquiera asomarte.
Nos golpeó el agua, nos ahogó en llanto, nos emborrachó en horas.
Las pieles gastadas ya no quisieron cubrir al cuerpo,
los huesos huyeron desangrados, la mirada se perdió.
Nos pasaron los días y las horas como misiles,
a través del cuerpo y de la ropa que ya nos habíamos quitado.
Las pieles gastadas ya no quisieron cubrir al cuerpo,
los huesos huyeron desangrados, la mirada se perdió.
Nos pasaron los días y las horas como misiles,
a través del cuerpo y de la ropa que ya nos habíamos quitado.
No he dejado de amarte, pero el tiempo es inevitable.
NO HE PODIDO VOLVER A VERTE
No he podido volver a verte.
El café ya está frío,
apenas voy a calentarlo
y a reprocharme no haber podido volver a verte.
apenas voy a calentarlo
y a reprocharme no haber podido volver a verte.
Ya sé, los años han pasado para los dos,
pero las grietas para mí no se han cerrado.
pero las grietas para mí no se han cerrado.
Tu silencio está latente en mi habitación,
la ausencia de las palabras de despedida
parecen acosarme al intentar dormir.
Lo siento, no he podido volver a verte.
Ni mis ojos ni mis manos quieren volver a hacerlo.
Se retuercen y se cierran al pensar en encontrarte.
la ausencia de las palabras de despedida
parecen acosarme al intentar dormir.
Lo siento, no he podido volver a verte.
Ni mis ojos ni mis manos quieren volver a hacerlo.
Se retuercen y se cierran al pensar en encontrarte.
FUIMOS DOS
Te vistes de azul y te confundes con la noche, tus ojos negros se van, y me dejan aquí sentada.
El tiempo va a pasar y los días van a atropellarse. Fuimos dos.
El agua que cae del cielo, golpea mi frente cubierta de culpa. Mi llanto y el río que corre por dentro se descontrolan. Nada hace que olvide las promesas, los platos rotos, los estados indecisos.
Fuimos dos pares de manos abrazadas y eternas en el silencio. Mis ojos quieren irse de aquí también.
Las palabras que usamos para referirnos a nosotros y a nuestro vínculo le han dado vida a cientos de fantasmas. Nuestros recuerdos le dan forma ahora a algo que creímos que fuimos. Hemos cambiado de color, estamos empezando a desvanecernos.
Fuimos dos.
Los autos que pasan insistiendo en moverse, y yo permaneciendo en la quietud. Intento agarrar algo de lo que hicimos cuando hicimos algo, y todo se escurre entre reproches y cosas que nunca sabremos cómo sucedieron en realidad. Fuimos dos cuerpos amarrados, donde los límites se confundían y adivinabamos nuestros pensamientos.
Ha quedado de todo aquello solo un poco de arena.
EL PASTO, LA LUZ, EL AGUA.
Eres el hombre, el pasto fresco en la mañana, las horas.
Eres el perro que camina a mi lado en el parque, disimulando la espera.
Eres la luz, el agua de mar, la sal del agua y las lágrimas.
Eres de fuego, de noches oscuras y de miel.
De sábanas, de cabellos revueltos y manos despeinadas.
Eres la ruta y el norte.
La esquina donde doblamos de imprevisto y reimos sin parar.
Eres las cosquillas en la panza y el souvenir.
Aunque mis ojos parezcan de piedra, han percibido tu mirada.
Esos dos ojos de gacela que acecha primero y luego juega… hasta que atora a la presa y la devora.
Me has comido con los ojos, esos ojos, los tuyos, oscuros como el hueco sórdido que deja el insomnio en mi cama de noches como ésta.
Aunque mis manos parezcan atadas, he podido abrazarte.
Pero así eres.. el hombre, el pasto, la luz, el agua… libre.
Y así vuelas, y te mueves, y tus pies se trasladan flotando de lugares antiguos a nuevos lugares,
y si volteo sin encontrarte ya no te busco, sé bien a donde vas.
Así eres. Más alto que las nubes, y de sólo pensar, si tus ideas son intensas les dan forma al cielo, y aparecen figuras de colores.
Así somos, dos cuerpos que se atraen y se repelen dependiendo del uso horario.
Dos seres que merecen quedarse juntos y disfrutarse pero adoran despedirse a diario.
Asi estamos, intentando adivinarnos, persuadiendo el instinto, ahuyentando algunos fantasmas, invitando a otros.
A esos lugares vamos. A donde los signos de pregunta no existen y todo se da por sentado. Donde el amor tiene forma de árbol y de pez y es violeta. Así queremos construir esto. Así podemos hacerlo y no de otra forma.
ENTONCES TENGO QUE CERRAR LA PUERTA
Entonces tengo que cerrar la puerta. Hay algo ahí afuera que me mira.. y no deja de hacerlo. De repente la comodidad de mi casa, de mis trapos y mi ropa sucia empieza transformarse en algo malo, me miro y descubro en mí el abandono. Tengo que decidir si permanecer así y adentro, o cambiar y mudarme afuera.
Los días están raros, llenos de coincidencias y casualidades que me dan miedo. Siento que unos hilos me sujetan y me mueven para encontrar lo que me encuentro, para perder lo que he perdido.
Que tristeza, que tristeza saberte en el pasado. Fuimos tan uno, fuimos tan sólidos. ¿Qué se puede hacer con el tiempo que ya no existe?, ¿qué se puede hacer con estas lágrimas aburridas de salir por lo mismo de siempre?, ¿qué se hace con la nostalgia, el deseo y la incertidumbre?.
Entonces en medio de la marea aparece alguien. Agarra las flores del jardín que invento y me las regala todas, sin excepción alguna. Algunas están un poco feas pero las arregla y me las da, tienen un perfume hermoso que invade la tarde. Me mira con sus ojos grandes y negros y me invita a caminar. Y camino, me muevo, me salgo del lugar horrible y azul en el que vivo. Me salgo y encuentro ahí afuera otros colores. Me da miedo, respiro, tomo con calma el devenir de las cosas, es intenso, es abrumador, es cálido y tenebroso. Tengo miedo, miedo de mi misma, comportando así de nuevo. No quiero más el llanto, ni el desencuentro. Me lleva a mi casa y me deja en la puerta. Subo las escaleras y me entierro en mi cama. Los pensamientos se golpean para aparecer primero. Vuelvo a sentirme azul, y ni las flores, ni la caminata alcanzan. Tengo miedo, el miedo se respira, los perros lo saben. ¿A dónde voy con ese aroma que perfuma la tarde? ¿a dónde voy con esos ojos negros?, ni sé si quiero moverme de donde estoy.
Fuimos tanto.. ¿donde quedó eso que fuimos ahora?. ¿Desaparecio simplemente? ¿donde mueren esos recuerdos? ¿mueren realmente? Siento que viven eternamente para abastecerse del pasado y revivir plenamente en nuestros momentos de escaces. ¿Como se hace para ser y pretender que no somos todo lo que ya somos? ¿Se puede reinventar la forma de amar, la forma de mirarnos?
Invaden no solo tus días sino otros días los días nuevos. Una lucha constante con el atardecer para que deje de ser tan bello y recordarme el pasado. Nostalgia pura de los verbos que nos dijimos, y de los que no nos dijimos también.
Ansiedad por lo que no está donde estaba, por las cosas y el tiempo que cambia de lugar.
¿Volveré a ser algo algún día? ¿Pájaro o gato tal vez? ¿TAvolveré algún día a pasarme la tarde en la cama con una sonrisa en la cara simplemente por que si?
ENTONCES APARECEN TUS OJOS
Entonces aparecen tus ojos, mirándome desde el oscuro rincón del cuarto que habito.
Despierto casi derramando el aire por volver a verte.
Te busco, es falso.
No están ahí tus ojos, aunque parecieran hablarme.
Me quedo un momento… respiro.
Has asaltado las horas de mi sueño y te has metido entre mis párpados para llamarme.
¿Será que estas cerca?
¿Será que puedes verme?
Han venido tus manos a robarme la única paz que tenía.
Te han salvado mis besos ausentes de esta agonía, y has huído hiriendo la lengua por no hablarme.
Pero entonces… ¿Eran esos tus ojos?
Me agarran tus ganas de romper el tiempo, me inundan las ansias de matarte.
Todo lo que alguna vez fue dicho en la cama, lo hemos llevado junto con las sábanas a la lavandería.
Me quedo un momento… respiro.
Se han cerrado del rincón tus ojos, han oído tu vientre mis pasos.
No estás lejos, puedo olerlo… no están tus gestos dormidos.
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