Entonces tengo que cerrar la puerta. Hay algo ahí afuera que me mira.. y no deja de hacerlo. De repente la comodidad de mi casa, de mis trapos y mi ropa sucia empieza transformarse en algo malo, me miro y descubro en mí el abandono. Tengo que decidir si permanecer así y adentro, o cambiar y mudarme afuera.
Los días están raros, llenos de coincidencias y casualidades que me dan miedo. Siento que unos hilos me sujetan y me mueven para encontrar lo que me encuentro, para perder lo que he perdido.
Que tristeza, que tristeza saberte en el pasado. Fuimos tan uno, fuimos tan sólidos. ¿Qué se puede hacer con el tiempo que ya no existe?, ¿qué se puede hacer con estas lágrimas aburridas de salir por lo mismo de siempre?, ¿qué se hace con la nostalgia, el deseo y la incertidumbre?.
Entonces en medio de la marea aparece alguien. Agarra las flores del jardín que invento y me las regala todas, sin excepción alguna. Algunas están un poco feas pero las arregla y me las da, tienen un perfume hermoso que invade la tarde. Me mira con sus ojos grandes y negros y me invita a caminar. Y camino, me muevo, me salgo del lugar horrible y azul en el que vivo. Me salgo y encuentro ahí afuera otros colores. Me da miedo, respiro, tomo con calma el devenir de las cosas, es intenso, es abrumador, es cálido y tenebroso. Tengo miedo, miedo de mi misma, comportando así de nuevo. No quiero más el llanto, ni el desencuentro. Me lleva a mi casa y me deja en la puerta. Subo las escaleras y me entierro en mi cama. Los pensamientos se golpean para aparecer primero. Vuelvo a sentirme azul, y ni las flores, ni la caminata alcanzan. Tengo miedo, el miedo se respira, los perros lo saben. ¿A dónde voy con ese aroma que perfuma la tarde? ¿a dónde voy con esos ojos negros?, ni sé si quiero moverme de donde estoy.
Fuimos tanto.. ¿donde quedó eso que fuimos ahora?. ¿Desaparecio simplemente? ¿donde mueren esos recuerdos? ¿mueren realmente? Siento que viven eternamente para abastecerse del pasado y revivir plenamente en nuestros momentos de escaces. ¿Como se hace para ser y pretender que no somos todo lo que ya somos? ¿Se puede reinventar la forma de amar, la forma de mirarnos?
Invaden no solo tus días sino otros días los días nuevos. Una lucha constante con el atardecer para que deje de ser tan bello y recordarme el pasado. Nostalgia pura de los verbos que nos dijimos, y de los que no nos dijimos también.
Ansiedad por lo que no está donde estaba, por las cosas y el tiempo que cambia de lugar.
¿Volveré a ser algo algún día? ¿Pájaro o gato tal vez? ¿TAvolveré algún día a pasarme la tarde en la cama con una sonrisa en la cara simplemente por que si?
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