jueves, 9 de mayo de 2013

EL PASTO, LA LUZ, EL AGUA.


Eres el hombre, el pasto fresco en la mañana, las horas. 
Eres el perro que camina a mi lado en el parque, disimulando la espera.
Eres la luz, el agua de mar, la sal del agua y las lágrimas.
Eres de fuego, de noches oscuras y de miel.
De sábanas, de cabellos revueltos y manos despeinadas. 
Eres la ruta y el norte.
La esquina donde doblamos de imprevisto y reimos sin parar.
Eres las cosquillas en la panza y el souvenir.
Aunque mis ojos parezcan de piedra, han percibido tu mirada. 
Esos dos ojos de gacela que acecha primero y luego juega… hasta que atora a la presa y la devora. 
Me has comido con los ojos, esos ojos, los tuyos, oscuros como el hueco sórdido que deja el insomnio en mi cama de noches como ésta. 
Aunque mis manos parezcan atadas, he podido abrazarte. 

Pero así eres.. el hombre, el pasto, la luz, el agua… libre. 
Y así vuelas, y te mueves, y tus pies se trasladan flotando de lugares antiguos a nuevos lugares, 
y si volteo sin encontrarte ya no te busco, sé bien a donde vas. 

Así eres. Más alto que las nubes, y de sólo pensar, si tus ideas son intensas les dan forma al cielo, y aparecen figuras de colores. 

Así somos, dos cuerpos que se atraen y se repelen dependiendo del uso horario. 
Dos seres que merecen quedarse juntos y disfrutarse pero adoran despedirse a diario. 
Asi estamos, intentando adivinarnos, persuadiendo el instinto, ahuyentando algunos fantasmas, invitando a otros. 
A esos lugares vamos.  A donde los signos de pregunta no existen y todo se da por sentado. Donde el amor tiene forma de árbol y de pez y es violeta. Así queremos construir esto. Así podemos hacerlo y no de otra forma. 

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