El espejo vacío pide gritando que se aparezcan tus ojos encima suyo.
Respiro tu ausencia y algo de lo que pasa en este lugar va a empezar a matarme.
El silencio de tu voz impide que duerma de noche.
Uno de nosotros ha dejado de querer, y no soy yo.
Uno de nosotros está gritando.
El timbre suena despiadadamente hoy sábado por la tarde.
Duermo inconsciente del mundo como hace ya varios días.
La llave en la puerta despierta mi olfato y me levanto de la cama apretada.
El pijama arrugado y mi pelo revuelto demuestran que no hace poco que me he acostado.
Pensé en este momento las últimas doscientas horas.
Mientras tu cuerpo y tus ojos permanecieron en otro lado, en casa el abismo se hizo lugar.
Te llame por tu nombre y me evitaste.
- Use mis llaves porque no me atendiste.
Dijiste y llenaste el aire con tu silencio.
Mis ojos denuncian dolor y llanto.
Mis manos evocan tu cuerpo en la cama y tus manos recogen la ropa del armario.
Hace quince días que te espero. Pude decirte.
Hace mas de quince días que me fui… respondiste.
("Uno de nosotros ha dejado de querer, y no soy yo.
uno de nosotros está gritando." Citado de "LOS GRITOS" de Daniel García)
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