Cierra los ojos la noche y me sumerge entre sus párpados haciéndome besar un suelo, que ni desconocido ni ajeno me lleva justo a tus labios. Mi pelo se enrieda en el agua y pierdo allí mi ropa. Volaremos mi amor, lo sé… caeremos suave sobre las horas y descansaremos el alma.
Cuando la noche despierte, volveremos a sentir el frío y nuestros pies de barro se irán desarmando en la arena de los relojes que nos apuran, y es el tiempo el que vuela mientras nosotros caminamos y corremos intentando alcanzarlo.
No me preocupa el día siempre y cuando, termine a diario. Cuando el sol se vaya correré de nuevo a buscarte entre las olas de ese mar de silencios que guarda todos los besos que tenemos para decirnos.