jueves, 9 de mayo de 2013

LOS OJOS DE LA NOCHE


Cierra los ojos la noche y me sumerge entre sus párpados haciéndome besar un suelo, que ni desconocido ni ajeno me lleva justo a tus labios. Mi pelo se enrieda en el agua y pierdo allí mi ropa. Volaremos mi amor, lo sé… caeremos suave sobre las horas y descansaremos el alma. 

Cuando la noche despierte, volveremos a sentir el frío y nuestros pies de barro se irán desarmando en la arena de los relojes que nos apuran, y es el tiempo el que vuela mientras nosotros caminamos y corremos intentando alcanzarlo. 

No me preocupa el día siempre y cuando, termine a diario. Cuando el sol se vaya correré de nuevo a buscarte entre las olas de ese mar de silencios que guarda todos los besos que tenemos para decirnos.

AMO A MI PAPÁ


Amo a mi papá porque es valiente, porque se enfrenta a diario con el mundo entero para que yo no tenga que verlo tan de cerca.

Amo a mi papá porque sueña cada noche, pero lo amo más porque sueña cada día, porque pelea por sus deseos hasta hacerlos realidad, los amasa, los disfruta, llenándo de vida a quienes lo rodeamos.

Amo a mi papá porque es grande, y no hablo de edad ni de tamaño, hablo de “grandeza”, y ese estado se alcanza después de haber saltado algunos baches, después de haber dormido incómodo y de perder la cabeza intentando resolver problemas. 
Después de haberse equivocado y con el corazón en la mano: aceptarlo, después de haber podido mirar hacia atrás y perdonar… y perdonarse. 

Es grande porque se cuestiona a sí mismo, casi a diario. 

Es grande porque se pone a prueba y a veces pierde, y aún así gana la certeza de estar vivo y poder cambiar. 

Es grande porque adentro, bien adentro de su mirada sabe a dónde va. 

Es inmenso porque cree en quién es, mas allá de quién sea. 

Es grande porque sabe amar, y deja que lo amen. 

Amo a mi papá porque es mi papá, pero sobre todo porque lo es de una manera maravillosa. 

AMARILLOS OJOS


Amarillos ojos, llenos de miel y caos,
atormentando tu lengua púrpura que se agota y sofoca
y dice cosas... que no debe decir.

Verde agua tus dedos que flotan
en el mar de mi pelo y se ahogan,
llorando aguas de río que se secan en mi piel. 

Rojos tus besos de arándanos,
de flores campestres y ruido, 
de ciudad interminable, de sombras y olor a tabaco usado. 

EL ULTIMO CIGARRO


¿Qué nos pasó? Preguntaba, 
mientras el humo llenaba de blanco su rostro, 
y su piel de tabaco que luego le costará quitar, 
y cuando lo haga, recordará el dolor con que fumó aquel cigarrillo, 
el último de la cajetilla, 
y el último de la relación.  

DIEZ AÑOS ATRÁS

Viene con el aire el aroma de diez años atrás.
Pasto mojado, carne asada y reir.
Éramos frágiles, como de arena.

Teníamos los ojos grandes, sabíamos mirar.
Tu cabeza estaba tan lejos del suelo.
Alto, arriba, grande... inalcanzable.

Cada tanto bajabas del cielo a darme un abrazo.
Después sacabas de nuevo la cabeza y saludabas una nube.
Yo estaba en las nubes.

Con el aroma de diez años, viene también el tiempo.
¿Cómo se pasa así volando?
En qué momento, que no recuerdo empecé a decidir lo que decido.

El silencio fue entonces, y ahora un compañero.
Sin poder decirte mucho, los ojos hablan, compañero.
Si tus ojos me dijeran algo ahora, ¿Qué sería?


EL DIA SIN



ALMUERZO CON TUS PALABRAS EN MI LLANTO, 
ME AHOGAN LAS RISAS… LA MAÑANA. 

DESAYUNO LOS BESOS QUE NO NOS DAMOS, 
LAS MANOS QUE NOS SOLTAMOS… LOS DÍAS. 

ESCUCHO EN LOS PÁJAROS AL AIRE,
Y VUELO.

ME SALGO POR LA VENTANA, Y CAIGO.
SUEÑO CAYENDO, SUEÑO CAÍDO.
NO VUELO. 

ESCUCHO UNA VEZ Y OTRA VEZ TUS PASOS,
SE VAN A LA PUERTA Y SE CIERRAN.
SE CIERRAN TUS PASOS, SE CIERRA LA PUERTA.


miércoles, 1 de mayo de 2013

MOVERSE

He cambiado de lugar ultimamente, esperando que el aire que respiro me demuestre que hay cosas que son más importantes que respirar. Parece que no. Respirar es una de esas cosas que no puedes dejar de hacer. Se han sumergido mis ideas en mares profundos de aguas turbulentas que no hacen más que recordarme que todavía las ideas no aprenden a nadar. ¿Dónde busco ahora las palabras olvidadas? ¿Los besos escurridos? ¿La sal? Deben haberse traspapelado en alguna maleta, de algun aeropuerto, de alguna ciudad.

He trasladado mis pies a otros suelos para ver si la superficie que piso intercede en mis pensamientos. Lo hace sin duda e inevitablemente... modifica cada paisaje que veo y cada cielo que invento.