Amarillos ojos, llenos de miel y caos,
atormentando tu lengua púrpura que se agota y sofoca
y dice cosas... que no debe decir.
Verde agua tus dedos que flotan
en el mar de mi pelo y se ahogan,
llorando aguas de río que se secan en mi piel.
Rojos tus besos de arándanos,
de flores campestres y ruido,
de ciudad interminable, de sombras y olor a tabaco usado.