Viene con el aire el aroma de diez años atrás.
Pasto mojado, carne asada y reir.
Éramos frágiles, como de arena.
Teníamos los ojos grandes, sabíamos mirar.
Tu cabeza estaba tan lejos del suelo.
Alto, arriba, grande... inalcanzable.
Cada tanto bajabas del cielo a darme un abrazo.
Después sacabas de nuevo la cabeza y saludabas una nube.
Yo estaba en las nubes.
Con el aroma de diez años, viene también el tiempo.
¿Cómo se pasa así volando?
En qué momento, que no recuerdo empecé a decidir lo que decido.
El silencio fue entonces, y ahora un compañero.
Sin poder decirte mucho, los ojos hablan, compañero.
Si tus ojos me dijeran algo ahora, ¿Qué sería?